-El día se acerca y nosotros perdimos a un elemento importante dentro de la compañía…-
-Tranquilo Jonás… él volverá a nosotros… podemos aprovechar este momento para enderezarlo. Lo quiera o no, es uno de los nuestros, debe obedecer-.
-Eso espero Líder, no me gustaría tener que pelear en su contra-.
Hacía más frío que la noche anterior. Eduardo estaba ahora sentado en el suelo de su cuarto tratando de armar en parte el puzzle en que se había convertido su vida. Johanna era ahora su único recuerdo que no se movió de su lugar, al menos en nombre. Su rostro no estaba aún asociado, pero su voz y su nombre aparecieron apenas la escuchó hablar por el teléfono.
La luz se encontraba apagada y él se sentía cómodo así, descalzo. Estaba de espaldas a la ventana cuyas cortinas estaban cerradas. Miraba los cuadros en su pared. Las fotos. Masticaba lo que su hermana le relató acerca de Johanna y su relación con ella.


